Las causas de los talones agrietados pueden ser muchas, entre las que se encuentran permanecer bastante tiempo parados, tener sobrepeso, tener déficit de vitaminas y minerales o tener la piel extremadamente seca. Un tratamiento totalmente natural es colocar sobre la superficie agrietada, siempre limpia, la pulpa de una banana madura. Déjala actuar por 10 minutos y luego enjuaga.
Otra buena opción es remojar semanalmente los pies en jugo de limón por 15 minutos, o todos los días tomarse el tiempo de remojar los pies en agua jabonosa por 15 minutos. Enjuaga, mezcla y frota con una mezcla de 1 cucharadita de vaselina y el jugo de un limón.
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